
Miguel Krassnoff, le pido escuche mi relato:
Una vez estuve preso y fui torturado
En aquella, “La Torre de los gritos”
Risas militares y comentarios burlescos
Entumecían mis heridas y mis quebrados huesos
Solo me confortaban los cercanos recuerdos
Uniéndolos de a poco entre rojos silencios
Fantasías de libertad de amigos y de pueblo
Reinos sin reyes ni esclavos hambrientos
Invadían ellos mi mente en medio del lamento.
Entonces llegaba Ud. Cobarde soldado negro
Nunca vi su cara más solo sentía su aliento
Dando órdenes, altanero y haciendo aspavientos
Organizando balas, sobando lomos y alentando fusileros.
Humo, cenizas, polvo y llovizna
Inocentes amarrados y gritando tras una cortina
Jadeos del llanto que su tortura ha provocado
Ojos vendados, cuerpos mutilados.
De a dos en dos sus soldados nos golpearon
Enfermos de gloria otras muertes celebraron
Pacientes lloramos, nuestro turno esperamos.
Usted es un soldado de enemigos desarmados
También es admirado por serpientes y lagartos.
Asesino Krassnoff….este escrito le regalo.
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