jueves, 27 de junio de 2013

Suerte


Con sus últimos mil pesos del mes jugó unos número del Loto al azar, salió del negocio y le pidió a Dios que le diera suerte esa tarde.

Por apostar se atrasó y al llegar a su trabajó no encontró espacio para estacionar. Justo antes de marcharse, un auto partió atrás de él. Satisfecho posicionó su pequeño automóvil pero al detenerse cayó en la cuenta: Acababa de perder sus últimos mil pesos.

Ten cuidado con lo que le pides a Dios

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