Suerte
Con sus últimos mil pesos del mes jugó unos número del Loto al azar, salió del negocio y le pidió a Dios que le diera suerte esa tarde.
Por apostar se atrasó y al llegar a su trabajó no encontró espacio para estacionar. Justo antes de marcharse, un auto partió atrás de él. Satisfecho posicionó su pequeño automóvil pero al detenerse cayó en la cuenta: Acababa de perder sus últimos mil pesos.
Ten cuidado con lo que le pides a Dios
No hay comentarios:
Publicar un comentario