
He visto con preocupación en estos últimos meses que mis calles se invadieron de estrellas multicolores y sonrisas. Dicha circunstancia me vuelve un poco escéptico e incluso paranoico, ya que tal combinación de colores puede causar ceguera parcial en muchas personas. Noto como el color rojo y otros del arco iris se han palidecido en pos de colores más ambiguos, más de atardeceres que de amaneceres.
Siento estimado señor, que las sonrisas de sus carteles se ponen difusas en su rostro, ya no hay bailes, ni música ni regocijo. ¿Es idea mía o su cara se ha vuelto más dura, más parca, más empresarial? . No quisiera equivocarme, pero las comparaciones no dejan nada a la imaginación.
Mi estimado, no puedo sino comparar al Chile que Ud. prometió con el que Lewis Carroll entregó en su obra Alicia en el país de las maravillas. Un Chile lleno de vida y colores, pero donde la lógica y la matemática dejaban de lado cualquier práctica mágica. Donde los personajes son adorables a la vista de niños y gente con poco recurso mental, pero la locura, las cabezas que ruedan, el tiempo que se acaba, los seres extraños que gobernaban eran evidentes ante la vista de quienes ven un poco mas allá. ¿Acaso no recuerda que Alicia solo quería salir de ahí?, ¿que no importaban los mundos mágicos prometidos, ella solo quería regresar donde correspondía? Señor Piñera, ¿es Ud. el gato Cheshire?, ¿o es la reina de corazones que hacia rodar cabezas? ¿O es el sombrerero, el cual es un individuo desequilibrado, nervioso, activo, entrometido, algo obsesivo, que cambia de opinión constantemente, mentiroso, redundante e indiscreto? La respuesta la sabe solo Ud. y el 48% de votantes en contra, pues aquellos que votaron por Ud. sin ser de su bando político y deslumbrados por su fortuna y su suerte (porque las palabras permiten hacer la distinción), enceguecidos por las estrellas de colores y sus hijos de tez resistente al acné no cuentan en esta misiva, pues son ellos los actores secundarios y desaparecidos de esta gran obra teatral en la que se está convirtiendo este país, los que deberán pagar los costos de la puesta en escena.
Mi estimado, y permítame decirle así, pues sinceramente lo estimo. No cualquier hombre deseoso de poder haría lo que sea por estar en sus pantalones. Hay quienes compran canales de televisión, otros que desean cerrar diarios, otros que editan las preguntas de la prensa; incluso han habido casos de gente que ha estafado bancos. Pero ese no es su caso, por supuesto.
Como hincha de un sufrido equipo de fútbol chileno, muy azul por lo demás, me gustaría advertirle con respecto a su gabinete: no es bueno que un chef se haga cargo de un equipo de futbol, o que un empresario de un gabinete, no sé si entiende mi comparación. Yo solo escribo para ayudarle. Ambos, el equipo de futbol y el gabinete, caerán sucumbiendo ante la hinchada y el pueblo ganoso de ver rodar cabezas (volvemos a Lewis Carroll, que gracioso.)
Bueno mi estimado NO presidente, solo quiero desearle la mejor de las suertes y ojalá que para el 2014 sus amigos le hayan guardado sus bienes muy debajo del colchón, así no vuelva a tomar jugo en vez de coca cola.
Mis parabienes.
que manera de ser manejado por los poderes facticos y crear tu propia fantasia.
ResponderEliminarno somos la nueva izquierda..somos el pueblo despreciado por ellos