Año 80, 81…no lo recuerdo…tenía 3
o 4 años. Mi padre vuelve a casa sin trabajo. Fue despedido. Exonerado.
Trabajó durante años en “Prisiones”
y llegó a ser Alcaide de la Penitenciaría, ahí vivió el golpe, trabajando,
alejado de la política, asustado como todos, volviendo a casa a pie. Ahí hizo
su carrera, paró una familia de 5 hijos, se sintió orgulloso y se hizo más
hombre. De seguro le ayudó a ser feliz.
Mi padre fue un DC de los de
antaño, de los que se sabía el himno y tenía una foto de Frei Montalva. Llegó a
tener una en la que la prominente nariz del presidente se acercaba a la de él
en un saludo protocolar…era un trofeo. Más no era un hombre político, no tenía estirpe
de dirigente. Era un hombre con convicciones que vivir en paz.
Cuenta la historia que mi viejo
trataba bien a los presos políticos que llegaban hasta esa cárcel. Cuenta la
historia que les daba un trato digno. Cuenta la historia que los ayudaba y entregaba
sus mensajes. Cuenta la historia que Clotario Blest estaba dentro de esas rejas, también haciendo algo por los encarcelados. Cuenta la historia que Don Clotario se paró en el ovalo,
sobre unas cajas, y agradeció en público
a este señor de lentes gruesos y bigotes, que sin tener porque hacerlo los
había tratado como lo que eran: personas. Personas que arriesgaban condenas o
torturas y desapariciones por pensar diferente y con las manos vacías, con
ropas pobres, en un tiempo que siempre imagino en blanco y negro. Fueron de
alguna forma protegidos por este señor, que siendo civil y cristiano llegó a un
puesto más bien apetecido por militares, que a esa altura lo querían todo.
Pinochet sumaba años y dinero por
imponer el terror. Mi padre los perdía por intentar ser un bálsamo. Volvía a
casa con sus manos vacías. Ahí comenzó la historia negra. Ahí empezó a rodar la
rueda de diez años de deterioro e incapacidad de encontrar trabajo. Ahí llegaba
a sentarse al lado de su cama el monstruo pequeño y poderoso de la depresión
que no le dejaba levantarse. Fueron en esos años donde la familia se debilitó y
decaía como mi salud, como mi cuerpo de niño mal nutrido, pálido anémico. Fue
ahí cuando este viaje lento y oscuro comenzó, hasta detenerse cuando volvió la
supuesta democracia. Diez años que marcaron la vida de mi mi madre, mis
hermanos y la mía. Diez años que me formaron en lo espiritual y lo político,
igual que a mi padre.
Pero a pesar de todo lo vivido, a
pesar de todo lo llorado, la derecha en estos días quiere que Ud. confunda a
oportunistas y haraganes que han mal utilizado el beneficio con dirigentes
valientes perseguidos y con los torturados, a los detenidos que mi propio padre
intento defender y dignificar. Han llegado a incluir a magnos derechistas oscuros de la época como
exonerados políticos ante la risa indefensa de una opinión pública que no tiene
fuerza. Quieren que crea que los “exonerados” son una especie de millonarios
que viven a costa del Estado: Mi padre fue exonerado y su beneficio fue la
reintegración y una tarjeta de atención en el sistema público. Esos fueron sus “millones”.
Hoy no vendrá ningún dirigente de
la seudo democracia derechista a decirme como se siente ver llorar a tus padres
o a decirme cuanto quema la lágrima cuando se es llorada por uno que ha
sufrido.
Que no le ensucien el concepto,
que no le impongan su pensamiento. Que ser exonerado también es un destierro.
No los confundamos con ratas que comen del basurero. No dejemos que aquellos
que alguna vez todo esto aplaudieron se transformen en verdugos, nuevamente, de
nuestros viejos y ahora abuelos.
Amigo te entiendo y respeto tu angustia y pesar, pero creo que estas confundiendo las cosas,.. han sido básicamente los antiguos gobiernos de la concertación que con su actitud de robo y despilfarro quienes han manchado el nombre, son ellos quienes le han metido la mano al bolsillo de tu padre y muchos como él para dárselo a aquellos que se ríen de la historia y de las tragedias de este país.
ResponderEliminaragradezco tu comentario respetuoso. es cierto, se han cometido errores, pero mi sensación es que se ha intentado ensuciar ese concepto. Saludos
ResponderEliminarMuy Orgulloso de mi abuelo Arturo, muchas gracias Rodrigo
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